COYUNTURA
Estudio UC: Cambio de afiliados de Isapres a FONASA eleva sobre 600% su gasto de bolsillo para mantener similar estándar de calidad
  • Estudio muestra que el bienestar de los usuarios de Isapres de clase media será afectado si no pueden mantenerse en el sistema privado.
  • En el caso de las atenciones ambulatorias el gasto de bolsillo subirá 812% y en el de gastos hospitalarios, 74%.

Así lo demostró el estudio de los economistas de la Pontificia Universidad Católica, Claudio Sapelli y Nicolás Figueroa, que indica que el gasto de bolsillo para estos afiliados será seis veces más alto si se ven obligados a migrar a Fonasa y desean mantenerse en una red de prestadores similar a la que utilizan actualmente.

Son afiliados de clase media que realizan un esfuerzo al destinar recursos para cotizar y permanecer en el sistema. Optan por planes más económicos y son el grupo de personas con mayor sensibilidad a los cambios de precios de los planes y a cualquier cambio en las reglas del juego que implique un mayor gasto de bolsillo.

El presente estudio escogió en su metodología a usuarios que pertenecen a grupos familiares que no tienen capacidad de pagar más de lo que cotizan en la actualidad. De entre los resultados, los investigadores descubrieron que ante cambios en el sistema que significan aumento en los costos, estas personas estarían obligadas a moverse al sistema FONASA.

¿Qué consecuencias tiene un seguro único de salud para la clase media?

Al salir del sistema de Isapres, estos usuarios verán afectado su bienestar de dos formas:

  • En ciertos problemas de salud cambiarán la atención de clínicas privadas (que tienen una menor cobertura en el sistema Fonasa) por atención en hospitales públicos.
  • En otros, optarán por ir a una clínica, a pesar de la menor cobertura, con un pago de bolsillo mayor que antes.
  • Analizado el impacto en el copago de las personas si estas deciden mantenerse utilizando proveedores privados, como lo hacen hasta ahora, los resultados son los siguientes:

  • El cambio de personas que hoy cotizan en planes baratos de Isapres, al Fonasa, tendría un gran impacto en el gasto de bolsillo. Esto se debe, en buena parte, a la pérdida de la cobertura de medicamentos, sobre todo oncológicos; y de tratamientos para menores de edad, como la fonoaudiología y la kinesiterapia intrahospitalaria).
  • El gasto de bolsillo sube en promedio un 612% lo que se explica fuertemente por el aumento de los costos en atenciones ambulatorias (y especialmente medicamentos oncológicos) no cubiertas en Fonasa.
  • Solo en el caso de las atenciones ambulatorias el de bolsillo llega un 812%.
  • El aumento en gastos hospitalarios es mucho menos marcado, pero es importante: 74%.
  • Los resultados, detallados por grupo (género-edad) en el informe, muestran los importantes aumentos en el costo de bolsillo que sufriría un afiliado a Isapre si tuviera que cambiar de sistema y quisiera acceder al mismo servicio que recibe hoy. En algunos casos este cambio es tan grande que es razonable pensar que deberá ajustar sus necesidades de atención de salud de otra forma. Al no poder solventar el gasto de bolsillo que implicaría mantener al proveedor de salud usado actualmente, tendrá que cambiar a la modalidad de prestación institucional, con todas las consecuencias que ello tiene (listas de espera, demoras por atención, etc).

    Para las atenciones hospitalarias, los gastos por concepto de prestaciones no incluidas en un PAD (paquete de atenciones hospitalarias a un precio conocido) que representan el 72% de total, aumentarían en un 103%, lo que haría incrementar el gasto total hospitalario en un 74%. Cabe destacar que este efecto es más pronunciado en los adultos mayores, puesto que en ellos se da la mayor incidencia de atenciones no incluidas en PAD (80%). Lo contrario ocurre para mujeres entre 30 y 34 años, donde las prestaciones no incluidas en PAD representan sólo el 40% del gasto total.

    Para las atenciones ambulatorias, el cambio es mucho mayor y heterogéneo. El gasto sube un 812%. Este número, bastante impresionante, se explica casi totalmente por las prestaciones no cubiertas por Fonasa, como los medicamentos oncológicos; la kinesiterapia y la fonoaudiología en niños; la queratectomía en adultos jóvenes, etc.

    Lo anterior permite concluir que ciertas características del seguro ofrecido por el sistema de Isapres están funcionando muy bien. En particular esto permite una excelente cobertura de hechos de baja probabilidad pero de muy alto costo, siendo el cáncer el caso paradigmático. Es por esto que un cambio al sistema Fonasa podría tener consecuencias muy negativas para personas de clase media que contratan planes de salud considerados baratos. En particular, afectaría la seguridad financiera de los hogares, que quedarían expuestos a un riesgo que hoy no enfrentan. Esto implica, además de las consecuencias personales, un costo social no despreciable, porque inseguriza a un sector de la población que hasta hoy ha elegido pagar por estas certezas.

    Es importante notar que un aumento tan notorio en el gasto de bolsillo conllevaría también una sustitución en los proveedores de atenciones de salud (clínicas, hospitales). Así, un número importante de hogares se verá obligado a realizar algunas atenciones en proveedores públicos en vez de privados o tendrá que pagar mucho más y endeudarse por atenciones médicas en clínicas a las que antes tenía acceso con un copago razonable a través de una isapre.

    Finalmente, en relación a las propuestas de reformas de la Comisión Presidencial de Salud, cabe destacar que estos números dan un indicio del monto de la pérdida para los afiliados a las Isapres que serían perjudicados con la reforma si prospera la creación de un seguro único de salud y se eliminan las Isapres. Si estos números se proyectan a los efectos que tendría la reforma a las Isapres, tal como está propuesta hoy por un grupo de comisionados, afectará gravemente a la economía de un importante número de familias de clase media.

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